Aticus Films se creó en Julio del pasado año 2003, con la valiente intención de resucitar en España un cine de género, esencialmente fantástico y de terror, mal llamado de serie B (no solo por contar con un bajo presupuesto, sino por el hecho de rescatar una estética clásica y romántica, unos efectos y técnicas artesanales, y un determinado tipo de historias, más cercanas al cuento que a la realidad). Su referente más claro en este sentido es la productora, desaparecida en los ochenta, Hammer, la cual produjo una cantidad ingente de películas de este tipo, muchas de las cuales cuentan hoy con legiones de fans, pero diferenciándose de ella por el hecho de añadir un punto erótico y gore más acorde con nuestro tiempo.
No es esta productora la única referencia, pues ya en su primera película, Aticus Films bebe de fuentes muy diversas, desde el cine mudo de Murnau, Lang o Dreyer, hasta los actuales Lynch, Burton, Jackson o Cronenberg, sin olvidar a Charles Laughton o Roger Corman, ni a la edad de oro de este género en España, personificada en los ilustres Amando de Osorio, Piquer Simón, Ibáñez Serrador o Jesús Franco. Todo ello siempre tamizado por la particular visión y el personal estilo del productor y director Diego Vázquez. Son por tanto los amantes del cine alternativo y underground, así como ese grupo de gente que hoy se ha dado en llamar freaks y todos los buscadores de rarezas y de un cine hecho para soñar, el público potencial al que espera atraer Aticus.
El nombre de la productora y su emblema, con su trampilla y sus gafas, son en sí una declaración de intenciones. Por un lado son un homenaje a una de las películas favoritas de Diego: Matar a un ruiseñor y a su protagonista Atticus Finch, y por el otro, a ese mundo misterioso que se alberga en los áticos de la imaginación infantil.
Aticus Films nació, partiendo absolutamente de la nada, de la mente de Diego Vázquez (asturiano que por entonces contaba 24 años, afincado en Barcelona y hasta la fecha director de tres cortos y crítico de cine en internet), y de la forma más arriesgada posible: produciendo un largometraje de género fantástico al estilo clásico, escrito, dirigido y autofinanciado por él mismo, y que contó al arrancar con la única ayuda de su compañera, Silvia Coll, licenciada en Bellas Artes y que tenía por entonces 22 años, la cual se encargó del diseño artístico y la producción ejecutiva del film.
Durante el proceso de preproducción, que fue rápido e intensísimo, ellos mismos pegaron carteles en escuelas de cine y de arte, pusieron anuncios por internet y removieron cielo y tierra, con ayuda de amigos y familiares, hasta que lograron dar con todas las localizaciones, actores, equipo técnico y medios necesarios. Durante todo este proceso no logró amilanarlos ni tan siquiera la negativa del famoso director del cine de bajísimo presupuesto Jesús Franco, al que se le ofreció una aparición especial en el film, la cual denegó alegando que con el dinero con el que se contaba no se podría nunca realizar esta película.
El horror de la Dama del Lago fue filmada en el último trimestre del pasado año 2003 en Cataluña, en formato de Vídeo Digital y con diálogos hablados en español, inglés y francés. Contando con un presupuesto de solo 30.000 euros (5 millones de pesetas), la producción fue posible gracias a la participación no remunerada de todo su equipo técnico y artístico (formado en su gran mayoría por estudiantes y titulados cinematográficos), así como la ayuda inestimable de empresas del sector como Panasonic. Su reparto está formado fundamentalmente por nuevos rostros del cine español, además de contar con la colaboración especial de la estrella española del cine porno Celia Blanco.
El presupuesto del film resulta aún más increíble si se tiene en cuenta que se trata de una película ambientada a finales del siglo XIX y rodada en más de siete localidades distintas de Cataluña. Además ha contado para algunas escenas con un coche de caballos centenario, un grupo de baile regional, contiene secuencias gore y maquillaje de efectos en abundancia, complicadísimos planos con monstruos en stop-motion (movidos fotograma a fotograma) combinados con imagen real, una maqueta de dos metros cuadrados, y fondos pintados artesanalmente (mate-painting). En su reparto aparecen 15 actores, además de numerosas zombies y extras; dos de las actrices principales (dos hermanas gemelas) vinieron desde Badajoz para hacer el casting (y más tarde para rodar), y por si esto fuera poco, Celia Blanco colaboró de manera entusiasta y también desinteresadamente.
En definitiva, un milagro absoluto, y eso sí, muchísimo trabajo, ilusión y camaradería por parte de todo el equipo. Prueba de ello es el making off, que muestra también la mala suerte que acompañó en muchos momentos a la película, con inundaciones e incendios que asolaron localizaciones, enfermedades en
varios miembros del equipo, robos, etc. Algunas anécdotas son casi más increíbles que la propia película; tanto es así, que al actor más anciano del reparto, Jean-Pierre Sèvegrand, de 71 años, se le diagnosticó una leucemia terminal a falta de pocos días de terminar el rodaje, y pese a su precario estado de salud quiso finalizar su papel a toda costa, falleciendo diez días después de su último plano.
El horror de la dama del lago se encuentra en estos momentos en pleno proceso de postproducción.
La intensa actividad actual está siendo soportada fundamentalmente por los dos principales responsables del proyecto, a los que se les ha sumado a pleno rendimiento el montador y músico José Miguel Vilalta. Las expectativas actuales de Aticus Films son tener listo el film para el 2007 e intentar hacer una presentación de éste en el Festival de Cine de Sitges de ese año, además de lograr que algunas distribuidoras (tanto españolas como extranjeras) se interesen por él y decidan estrenarlo en las salas de cine y/o distribuirlo en el mercado de video y DVD, para así poder financiar nuevos proyectos en la misma línea arriesgada de clasicismo y experimentación.